viernes, 29 de noviembre de 2024

Confesión

 A veces trato de imaginar que me dirías si estuvieras aquí. Me pregunto cuales serían tus palabras si te contase lo mal que me he sentido últimamente. Si te sentarías a mi lado y me escucharías hablar de cómo siento que se me han quitado las ganas de vivir, o si como siempre hiciste dirías “qué mal”, sin saber qué más decirme. 

Me imagino tu cara, la expresión que pondrías al salir por mis labios la frase: “siento que ya no quiero vivir”. Y me imagino si eso causaría en ti algún efecto. Me imagino que me tomarías la mano sintiendo como está de fría, y entonces con la otra me secarías las lágrimas de las mejillas. 

Me imagino tu olor, tus ojos y como me mirarías,  buscando en mis recuerdos la calidez de tus ojos verdes que tornaban a dorados cuando les daba el sol. Esperando que esa luz que había en ellos me caliente el corazón. 

Me imagino como sería la conversación, como empezaría, seguramente yo corriendo a tus brazos rota en mil pedazos, sin saber qué decir. Escondiéndome en tu pecho, así como siempre hice, pidiéndote que no me sueltes, que solo me abraces hasta que logre dejar de llorar. Lloro mucho, ya lo sabes, pero últimamente siento que me he quedado sin lágrimas, así que ya te podrás imaginar. 

Me gusta imaginarme todo eso, pensando que en algún universo, si tuve que vivir todo esto, fue al menos con tu compañía, fue con tus manos sujetando las mías, fue con tus ojos verdes dándome calidez al alma, fue con tu casa como refugio para escapar de esta realidad. Que fue en un universo donde pude correr a ti ese día, para pedirte que me abraces y no te vayas nunca, que fue un mundo donde tus abrazos estaban solo a una llamada, un mensaje de texto, un “ven por favor”. No a más de 500 días de distancia. No a un bloc de notas donde te he escrito cada día, aunque no lo puedas leer. No en un mundo (esta realidad) donde eres un completo extraño que un día se fijó en otra y desencadenó en mí esta ansiedad que me está matando lentamente. 


Si tuve que vivir esto, me imagino a veces que fue con tu mano sujetándome, con las promesas que una vez me hiciste cumpliendose, con algo más de luz en medio de toda esta oscuridad. Me imagino esto a veces, cuando me encuentro sola,  al volver del trabajo y mirar en el reflejo de las puertas del metro mi rostro triste y apagado, porque me duele ver en mis ojos tanta tristeza y dolor, porque me pregunto constantemente “¿por qué a mí?” Y a veces siento que quiero tirar la toalla, y quisiera huir de esta realidad, el problema es que todo esto irá conmigo allá donde vaya. Porque han pasado más de 6 años, y esa niña pequeña y asustada vuelve a mí, preguntándose constantemente si vale la pena vivir. 

Nunca te hablé del último verano, ¿verdad? De aquel año donde toda mi vida se fue a la mierda, o creo que sí, una vez, comiendo tacos en aquel lugar donde siempre íbamos. Aunque ese día no me escuchaste ni te interesaste en lo que yo te estaba contando. ¿Habría cambiado eso en esa fantasía que me imagino? ¿Esta vez si me escucharías al abrirte mi corazón y contarte que todo los que sucedió en el último verano ha vuelto? 

Todo… o quizá peor. 

Me gusta imaginarme que sí me entenderías, que me escucharías, que comprenderías mi dolor, y lo complicado que fue para mí ese día. Lo difícil que ha sido reponerme de todo aquello, del miedo que se me quedó en el cuerpo, y de este vacío tan grande que siento. 

Me gusta imaginarme cómo te lo contaría, ¿sabes?  Aunque me gusta más imaginar cómo reaccionarías tú. Y me miro en el espejo del baño hablando con alguien que ya no eres tú, con alguien que de verdad me amaba, con alguien que jamás se habría atrevido a traicionarme, y a esa persona le hablo, le cuento todo lo que ha pasado, le explico ese día y los posteriores, de cómo lloré una semana entera encerrada en mi cuarto, mientras mi hermano me alimentaba para no dejarme morir, a ese alguien que eres tú pero mejor, le explico todo, y lloro mirándome en el espejo, sin a penas reconocerme, porque la Michelle que recuerdo tenía más vida, era feliz, antes de que llegara el invierno y con él toda esta maraña de mierda. 

Le hablo al espejo sí, pero me imagino que eres tú, e imagino tus acciones, tus palabras y así sobrevivo como puedo.