lunes, 17 de febrero de 2025

El sábado (Rey de Copas)

 

¿Cuándo se cumplen dos años desde que mi corazón llora por ti? ¿Cuándo pagaré la deuda que me quedó cuando te fuiste? ¿Qué tan malo hice en esta vida para que este dolor se haya alargado tanto?

 ¿Qué fue? ¿Estupidez? ¿Necedad? ¿Amor de verdad? 

Solo sé que me dolió. Me dolió como jamás creí posible. Hoy es un dolor suave, soportable. Pero si cierro los ojos y vuelvo a tocar nuestros recuerdos, se me estruja el alma. Hoy me volvió a suceder. Volví a sentir cómo una parte de mí se fue para siempre… contigo. 

Pero te prometo algo: estoy aprendiendo a arrancarte de raíz. Ya no busco razones que expliquen tu adiós. Ya no. Y ya no rehago la historia una y otra vez para encontrar en qué punto exacto se rompió todo. Porque ya lo encontré. Y, ¿sabes qué? No había solución. 

Las cosas sucedieron como debían, para que yo pudiera crecer. No te lo agradezco —¿cómo agradecer un dolor que casi me mata?—, pero sí sé que ese abismo me llevó a este lugar donde la luz cada vez se hace más grande. 

Y, ¿sabes qué más? Este sábado… conocí a alguien. Y volví a sentir. Sí. Después de todo lo que me rompiste, sentí algo nuevo. Alguien más me miró, y esa mirada me hizo sonreír. Me hizo desear estar cerca. Y, por primera vez, no eras tú.

¿Quieres que te confiese algo? Desde que te fuiste, nadie más me ha tocado. Ni un beso, ni una caricia. Ni siquiera V. Porque aunque él estuvo ahí, aunque tal vez pude, mi corazón seguía atado a ti, sostenido por un hilo rojo que solo yo me negaba a cortar. 

Pero este sábado… ese hilo se rompió. 

Porque cuando me despedí, sus labios rozaron la comisura de los míos, y si no fuera porque mis amigas estaban delante, sé que habría cerrado los ojos y me habría dejado llevar. Porque, por primera vez, deseaba que alguien más me besara. Y ese deseo fue como un incendio que quemó tu sombra. 

¿Te acuerdas de cuando te hablé de “los besitos de confusión”? Pues esta vez a la que han confundido es a mí. 

Tal vez él no sea mi destino. Pero esa chispa… esa chispa que tú apagaste, él la encendió. Y ahora sé que puedo volver a amar. Ahora sé que ese lugar que creí reservado para ti… ya no es tuyo. Ya no te pertenece. Y eso me ha tenido sonriendo desde entonces. 

Y aunque jamás podré olvidar cómo me rompiste, esta vez, cuando piense en ti, ya no serás mi herida. Serás mi cicatriz.

Y lo mejor es que, si algún día nos cruzamos, me verás sonreír. Y sabrás que esa sonrisa ya no es por ti. 



K



No hay comentarios:

Publicar un comentario