sábado, 15 de junio de 2024

Es una promesa

 Siempre que tengo miedo meto la mano en el bolsillo, cierro los ojos y apreto fuerte imaginando que entrelazo mi mano con la tuya, y entonces el miedo disminuye. Y si ese miedo es tan grande que me impide respirar, mantengo los ojos cerrados y en mi cabeza reproduzco ese momento que se quedará siempre conmigo; yo recostada en tu pecho, abrazada a ti, mientras me aseguras que todo estará bien. 

Y te creo, suponiendo que fue verdad cuando mi corazón sentía que nada podía lastimarme si me tenías entre tus brazos. 

Sin embargo luego abro los ojos y sigo en esta realidad, donde ese miedo nunca disminuye del todo, y tengo que aferrarme a todo lo demás que ahora es mi vida. Y continúo. No me detengo, te lo prometo, aunque tenga muchísimo miedo camino hacia adelante con la mirada puesta en mi meta. 

No todos los días son fáciles, estos no lo son definitivamente. Pero estoy cerrando esos capítulos que quedaron pendientes cuando te fuiste. Ya me quedan menos, me falta poquito para decir adiós para siempre. Lo prometo.

Pero mientras los cierro, sigo metiendo la mano en el bolsillo, sujetando la tuya, y recordando tu voz que me calmaba.

Y tú, mi cielo, si algún día tienes tanto miedo como yo, mete tu mano en el bolsillo y sujeta la mía, que aunque sea pequeñita siempre te sostendrá. 

Si nos damos la manito, todo estará bien. 

Te lo prometo. 

Es una promesa. Y yo nunca rompo las mías. 


K


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