Ayer me hablaron de ti.
Que estás conociendo a alguien más.
No te culpo. No podría.
También vi unas fotos con ella, era en ese lugar donde una vez prometimos ir.
Me alegro que hayas ido, aunque haya sido sin mí.
¿Cómo vuelve una el tiempo atrás? No se puede ¿no? Tranquilo, no te preocupes. Haz tu vida, se feliz, te lo mereces. Tú sí.
Cumple tus sueños lejos de mí, y enamórate, entrega tu corazón, dáselo a ella. Seguramente lo cuide mejor de lo que lo cuidé yo. Te amaré en silencio, viéndote hacer tu vida lejos de mí, y todos los sueños que una vez tuvimos los cumplirás con ella. Los viajes, las excursiones, esa aventura a los Pirineos… y nuestro barco para recorrer la costa mediterránea… viaja con ella, tal como estás haciendo.
No te culpo, no podría. Si tu corazón puede volver a sentir, me sentiré orgullosa de ti. “Haz tu vida” te dije la última vez que nos vimos en Madrid, y lo has hecho. Así que estamos en paz.
Hablé con mi tía hace un mes, me contó lo difícil que ha sido para ti recuperarte de todo lo que pasó a principios de año. Sé que tú madre te necesita, por eso también entendí que debía retirarme de tu vida, aunque me dijeras lo contrario, yo no podía ayudarte, sé que ella sí podrá. Perdóname por haberte lastimado. Nunca fue mi intención. Y sé que lo sabes, por eso sé que estamos en paz.
Me contaron que tu primo te pidió que volvieses a buscarme, y que le dijiste que tú no eras el hombre de mi vida. Tal vez no. Pero te quise. Lo prometo. Me enamoré de ti. Al menos una parte de mí. Ojalá hubiésemos tenido otra historia. Otro final. Otra vida. Pero te observaré en la distancia hacer tu vida con ella, y tú obsérvame irme cuando aprueben mi solicitud para Madrid. Si todavía deseas mi amistad estaré allí cada año que vuelvas, como aquel verano caminando por la puerta del sol. ¿Qué tendrá Madrid que se robó mi corazón? Ojalá nos hubiéramos quedado a vivir allí… Justo como me dijiste al salir de aquel restaurante mientras en un ataque de felicidad te abracé después de correr bajo las gotas de lluvia. “No regresemos a Barcelona”. Y si me hubieses sostenido la mirada por más de 3 segundos te habría dicho que sí.
Sé que allí habríamos podido ser felices. Lejos de todo y de todos. Ojalá ese viaje hubiera sucedido ahora. Cuando no me asusta volver a mi realidad. Cuando ya no me tiembla el corazón al pasear por los mismos lugares donde fui con él. Ojalá pudieras estar aquí ahora, cuando por fin mi corazón ha dejado de esperarlo. Pero ya es tarde. Tú harás tu vida con la mujer que siempre ha estado para ti, y yo la haré lejos de ti.
No te preocupes, para mí esto no es nada nuevo.
Créeme que tu decisión es más inteligente que la mía. Tú has decidido volver a confiar. Yo no pude tan rápido.
Sí, vi las fotos. Y las veré de ahora en adelante. Y sonrío cuando llegan a mí noticias de que estás feliz y mejor.
Sonríe cuando te cuenten que estoy mejor. Aunque supongo que ya lo sabrás.
Quizá tenías razón, V, tal vez no eres el hombre de mi vida. Pero siempre te agradeceré por cada segundo que me entregaste, por cada ilusión que pusiste en mi corazón, y aunque nunca lleguemos a bailar ese vals ni a compartir escritorio en el mismo laboratorio, siempre serás ese amor que pudo serlo todo y tuvo que ser un hermoso recuerdo. Gracias, V, por enseñarme que había vida más allá. Y ahora que tú has encontrado esa vida más allá de mí, solo pudo decirte que me alegro por ti. Sé que ella te ama profundamente. Sé que es una buena mujer y sabrá cuidarte.
Ayer me hablaron de ti, y ¿sabes qué? Estoy muy orgullosa.
Porque como me dijiste tú “nadie se muere de amor”. Y tú y yo hoy estamos más vivos que nunca. Así que porfa, siéntete también orgulloso de mí, ¿sí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario